Nunca nada es igual. Cada día es diferente.
Cada día soy otra y paso a paso voy escribiendo mi historia. Si hoy no me ha gustado yo misma puedo cambiar todo mañana.
También puedo cambiar el escenario.
Y el reparto.
Puedo cambiar al protagonista.
Puede no haber protagonista.
Puedo serlo yo... o dejar de serlo.
Puerdo buscar un nuevo paisaje, un nuevo trabajo, nuevas aficciones o nuevas manías.
Soy la dueña de mi vida. Mis obligaciones, si quiero, se pueden convertir en mis planes o en mis sueños...
Nada es igual pero puede serlo.
domingo, 7 de febrero de 2010
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