sábado, 14 de noviembre de 2009

Mi huerta

Estoy haciendo una huerta en casa.

He marcado bien el sitio. He cabado la tierra, quitado las malas hierbas, y delimitado la zona rodeándola con unas vigas antiguas que hace tiempo tenía guardadas para hacer alguna cosa especial con ellas. De esto hace más de diez años...Y ahora que decido hacer mi huerta con idea de cultivar la paciencia por encima de cualquier otra especie encuentro donde poner mis vigas de Iglesia. Y es que últimamente todo se pone solo en su sitio. He simplificado mi vida y cada cosa se coloca en su lugar. Si bien es cierto que hay veces que antes de encajar raspa un poco...

El siguiente paso es abonar y saber qué plantar. Para esto tengo que buscar información. Es importante la estación, no debo olvidar las heladas y las semillas más adecuadas para esta zona. Todo el proceso requiere una ilusión, dedicación y cariño que estoy dispuesta a entregar. Pero sobretodo regalo dos ingredientes: tiempo y paciencia...

Mi plan inmediato es incorporar esta actividad a mí día a día...me refiero a la paciencia.

Como el objetivo es que no hay objetivo supongo que si no se cumplen las expectativas no hablaremos nunca de fracaso.

En cualquier caso daré cuenta de los brotes verdes que vayan apareciendo tanto en la tierra como en mi alma.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Ríndete

Hace unos días hablando por teléfono con una persona con la que he mantenido una relación laboral en los últimos años y que por circunstancias de la vida llega a su fin hacía referencia en nuestra conversación a un poema de Benedetti del que me destacó la primara frase:
"No te quedes inmóvil al borde del camino..." me dijo, animándome a seguir adelante con diferentes asuntos y proyectos... que no me quedara parada...

Volviendo a casa pensaba en lo importante que sería enseñar desde pequeños a los niños a ver lo positivo y lo negativo de diferentes comportamientos sin culpas ni castigos y en la comunicación como herramienta para fabricar momentos que suman y aportan. Esto lo pensaba porque siempre llego a la conclusión de que la educación es el camino.

Pero volviendo a mi personaje, en los últimos meses su manera de hablar conmigo era muy diferente. Lo achacaba a que probablemente su vida habría cambiado y en consecuencia también su manera de relacionarse, de comunicarse. Le notaba más abierto. Ya no era una persona que parece tener todo bajo control, resuelto y organizado. Parecía más bien una persona que recuperaba sus sueños.

Mis reflexiones me llevaron concluir que diferentes escenarios dan como resultado buenas o malas relaciones y estas a su vez condicionan la vida de muchísimas personas y su entorno...

Llegué a casa y busqué a Benedetti: "No te salves".
Leí con una sonrisa el poema comprendiendo que cada uno interpreta libremente lo que lee, por tanto también lo que escucha, incluso lo que piensa... Y una vez más pensé en la relatividad de las cosas. Esta idea me acompaña últimamente...

Es muy probable que Benedetti ayudara con sus palabras escritas a mi personaje y este a su vez las utilizara (esta vez habladas) conmigo pensando que lo que ha sido bueno para él puede serlo para mí. Aquí puede estar la clave. No en lo que escribes, dices o escuchas sino en lo que quieres transmitir.

Y la propia vida nos coloca en el camino, muchos años después exactamente en el mismo punto en el que un día decidimos salirnos. Y recuperamos la emoción por lo que nos espera un poco más adelante.

No quiero salvarme ni quedarme inmóvil al borde del camino.
No quiero escribir frases con mensajes sutiles ni manejar el lenguaje para atrapar los sueños.
Yo me rindo.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Retrato: "Mujer que ha vivido"...

Cruzas los brazos abrazando tu cuerpo y escondes tus manos.
Me dices sin hablarme que eres vulnerable.
Proteges tu intimidad.
De alguna manera cierras así, con un gesto familiar para mi y una elegancia muy tuya ese extraño puente que con otras mujeres habéis tendido al mundo.
Reconozco que me asomé a tu vida con curiosidad, la cámara preparada , disparando en una carrera frenética... buscando. Mi mejor foto, mi mejor viaje, mi mejor experiencia...
Justifico ese momento tan occidental porque esta noche "mujer que has vivido" tu mirada y tu rostro surcado de historias me acompañan...
Y charlo contigo. No necesito que digas nada. Estás ahí y mis manos escriben. Te veo seria porque no sonríes y tus ojos rasgados y profundos me cuentan muchas cosas.
Historias de silencio.
Tu mirada me dice que estás, ahí, dónde y cómo quieres...
Esta noche mujer que has vivido te miro y aprendo.