martes, 17 de agosto de 2010

Cantar, sentir, respirar...

Tan solo una pequeña llama que se movía juguetona para mostrarnos sombras de ojos cerrados, manos, piernas y turbantes.
Blancos, turquesas y fucsias a modo de bandera semillera, revolucionaria de lo suave y etéreo...
Y voces. Voces directas al corazón de las personas, voces que abren, escuchan, acarician y calman.
A ratos jugando con el viento, fundiendose para enredarnos aún más. Susurrando: Quédate, canta, respira, siente...
Lentamente amanecía y la mirada profunda y viajera buscaba el azul del agua, muy cerca.
Sur y Norte a un paso, cómplices regalándonos su amistad.
La tierra tirando de nosotros hacia abajo, plantando bien fuerte la semilla, echando raices, tejiendo complicidad, envolviendolo todo y haciéndonos regalos almendras, lemongrass, dátiles...
Sonrisas frescas con viento de levante.
Empezaba un nuevo día...